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CENTRO DE INTERPRETACIÓN DE LA NATURALEZA
Arévalo | Casco urbano | Ribera | Pinares | Llanura cerealista

Arévalo

No se sabe si Arévalo es un pueblo grande o una ciudad pequeña, pero los adjetivos que la describen y que no ofrecen ninguna duda son los de “hermosa y bella” villa. Para muchos es la capital del reino de Mudéjar que es La Moraña, para otros la capital peninsular de la península del reino del cereal. Durante siglos aun en la actualidad sigue siendo uno de los graneros más grandes del país.

En 1970 gran parte de sus monumentos fueron declarados Conjunto Histórico-Artístico.

En la actualidad muchos de estos edificios mudéjares albergan gran cantidad de nidos de Cigüeña Blanca y entre las grietas de sus muros encuentran un lugar idóneo para instalar sus nidos los vencejos comunes, gorriones y colirrojos tizones, demostrando una convivencia perfecta entre Arte y Naturaleza.

Arévalo se encuentra enclavado entre dos ríos el Adaja y el Arevalillo, cuyas aguas más adelante fortalecerán al gran Duero. Estos ríos rodean con sus bosques de ribera, formados principalmente de álamos y chopos a la villa a modo de un gran jardín natural y salvaje. Estas riberas albergan una gran cantidad de vida animal, destacando peculiarmente las aves. Muchas pequeñas, como ruiseñores que marcarán el ritmo de la primavera, autillos, oropéndolas, martines pescadores y abejarucos que inundaran de color el curso de estos ríos, otras más grandes como milanos negros y cigüeñas blancas que con la elegancia de sus vuelos surcarán el cielo por encima de los árboles ribereños y otros como Cárabo que romperá la soledad de la noche con sus reclamos.

Ya en las afueras de Arévalo existe otro cinturón forestal que protege a la frondosa ribera y esta formada por la espesa masa de pinares. Pinos piñoneros autóctonos o resineros de población, irán cambiando la diversidad faunística de la zona. Aves forestales típicas de estos bosques como herrerillos, carboneros garrapinos y pájaros carpinteros como el Pico Picapinos serán aves comunes y fáciles de observar. Pájaros de mediano tamaño como el Zorzal Charlo y el bello y misterioso Rabilargo, y de mayor tamaño como las palomas torcaces y rapaces, como las aguilillas calzadas, azores y busardos ratoneros además de búhos chicos que completarán una lista, lo suficientemente amplia, para pasar unas grandes jornadas ornitológicas. El mantenimiento de estos pinares durante tantos años fue debido a la explotación de la resina de sus pinos.

La pequeña Totovía que vive en los bordes de estos bosques nos enseñará y nos adentrará a ese mar de campiñas que forma la basta llanura cerealista. Este hábitat formado por sus tierras de cereal junto con eriales, pastizales y lavajos es el que ha dado a La Moraña ese reconocimiento a nivel internacional de su comarca, estando dentro de la ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) y LIC (Lugar de Interés Comunitario) de Tierra de Campiñas formando parte de esta manera de la RED NATURA 2000 de la Unión Europea. Entre sus aves es obligado mencionar a la reina de la llanura que es la Avutarda, el ave voladora más pesada del planeta con los 18 Kilos que pueden alcanzar algunos machos. Otras aves esteparias no menos bellas e igual de amenazadas son el Sisón Común, el Alcaraván, la Ganga Ortega, la Ganga Ibérica y la rapaz esteparia por excelencia que es el Aguilucho Cenizo. Entre las pequeñas aves típicas de la llanura cerealista están los aludidos como alondras, calandrias, congujadas y terreras que, aunque del color del terreno, intentarán llamarnos la atención con sus altos vuelos y hermosos cantos.

Cualquiera de estos ambientes naturales que tiene Arévalo serían capaces, por sí solos, de saturar los sentidos del más entusiasta naturalista y si lo unimos a su valor histórico, artístico y gastronómico es sin lugar a dudas un enclave único en la geografía nacional.