En Arévalo vive durante más de treinta años la reina viuda Isabel de Portugal de la casa de Avís, enferma desde la muerte de su marido, cuidada por su madre Isabel de Barcelos, de la Casa de Braganza y acompañada por sus hijos Isabel y Alfonso. De su abuela, mujer de extraordinaria personalidad, recibieron en el palacio arevalense y en ambiente familiar, tan esmerada y extraordinaria educación, como sobria y sencilla, que propiciaron la recia personalidad que caracterizó a los infantes, donde viven hasta el año 1461 y aún muchos momentos después. Su abuela muere a mediados de 1465 y fue enterrada en el Real Convento de San Francisco.

Isabel fue en bastantes ocasiones centro de atención de bodas políticas, que su medio hermano Enrique IV -que había iniciado su reinado en el año 1454, cuando la infanta tenía tres años-, la mayoría de las veces concertaba según su interés.

Hay otro momento muy importante en este reinado que tuvo como protagonistas a Carlos de Viana y a la infanta Isabel. Un Carlos de Viana nieto de Carlos III de Navarra "El Noble" y del infante Fernando de Castilla, que había nacido el 29 de mayo de 1421 -que pese a la opinión de Madoz, no nació en Arévalo, sino en Olmedo o en Peñafiel y que fue bautizado en Medina del Campo- hijo primogénito del rey Juan II de Aragón y de Blanca de Navarra, por tanto heredero de ambos reinos.

El Príncipe de Viana por el que también es conocido Carlos, recibió a los emisarios que el rey Enrique IV de Castilla le había enviado con la propuesta formal de que se casara con la infanta Isabel, que en aquel momento contaba tan solo con nueve años.

La diplomacia castellana en la persona de D. Álvaro de Luna, se apuntó un éxito con esta pretendida boda, pero su enemigo el Marqués de Villena, haciendo doble juego político, dio al traste con la boda comunicando el hecho a D. Fadrique Enriquez, Almirante de Castilla y padre de la segunda mujer de Juan II de Aragón.

El hermanastro de la princesa Isabel persiste en casarla según sus conveniencias políticas y el nuevo pretendiente fue D. Pedro Girón, Maestre de Calatrava, -ella apenas tenía quince años y él cuarenta y tres-

Esta boda no se llegó a celebrar.

A la muerte del Príncipe de Viana, el reino de Aragón tenía otro sucesor que no era otro que el príncipe Fernando, hijo de Juan II de Aragón y de su segunda esposa Juana Enriquez y en una entrevista que ambos reyes tuvieron en Alfaro, se concertó matrimonio entre Isabel y Femando.

ALFONSO E ISABEL