A lo largo de la Edad Media, la villa adquirió gran importancia como población y lugar de convivencia entre las tres culturas, razas, religiones: judíos, moros y cristianos. Que aquí edificaron barrios diferenciados, sinagogas, mezquitas e iglesias.

De los judíos arevalenses, la primera noticia es el "Padrón de Judíos" o "Padrón de Huete" de 1290, que tenía fines fiscales y fue ordenado por Sancho IV, en la que se reconoce el pago al rey por esta villa de 12.377 maravedís, que habrían de pagar los aproximadamente 400 judíos de la villa. Nos da la importancia de esta judería la presencia del Arcediano de Arévalo, Gil Pérez en el Concilio de Zamora de 1313, en donde se dictaron constituciones "contra por porfiosos judíos".

Tras infinidad de ataques en algunos períodos, en otros la convivencia era absolutamente normal, estas situaciones fueron recogidas en "La pragmática de Arévalo" de 1443, que se redactó en Arévalo por Juan II, tomando como fuente una bula del Papa Eugenio IV. Como en el resto del reino, los judíos de Arévalo fueron expulsados en 1492.

Estos ocuparon el barrio del Arrabal, El Salvador y San Juan de Dios, hacia el Adaja.

Juan II

Los mudéjares de Arévalo en 1463 y 1464 pagaron 7.000 maravedíes, siendo en 1501, 10.000 los maravedíes pagados y comparativamente, Ávila 8.150, 8.000 y 11.500.

Estas pechas nos indican el número de familias mudéjares residentes, que son en 1495, 107; para 1496, 116; en 1500, 137. Debía haber un número semejante a principios del s. XVII, ya que tras la expulsión, permanecieron en la villa 35 familias, que intentaban hacer valer la condición de moriscos viejos Se estima que habitaron el barrio comprendido entre la Calle Larga al Arevalillo a San Andrés.

Sus personajes, de los más relevantes, atestiguan sobradamente esta circunstancia histórica.

Como el judío Mosé de León, autor de El Zóhar o Libro del esplendor, que según unos nació en la villa en 1240; para otros aquí murió en 1305. Fue el introductor de la kábala en Castilla, es decir, de esa gnosis mística hebraica de tanta importancia en el judaísmo.

0 Yosef ben Saddiq de Arévalo, autor del libro religioso Compendio recordatorio del justo.

El místico islámico llamado El Mancebo de Arévalo, nacido hacia el 1500; era pocero y cavador, a quien un correligionario describió como "mancebo eskolano, kastellano, natural de Arévalo, muy esperto i doctirinado en la lektura arábiga, ebraika, giriyega i latina, yen la alyemi'ada muy ladino" recorrió muchos lugares, curiosamente los mismos que San Juan de la Cruz, ejerciendo la "alcafara"; escribió un Breve compendio de nuestra santa Ley y suna, o Tafçira del mancebo, del que fuera adelantado D. Manrique de Segovia.

Salió de Arévalo como muy tarde en los años iniciales de la tercera década del s. XVI, encontrándose en Zaragoza en la célebre reunión se sabios muslimes.

Y cómo no hablar del místico fontivereño San Juan de la Cruz, que vivió tres años de su infancia en el barrio de San Pedro y después en Medina, conoció perfectamente ese estado social y de pensamiento. Entre otras obras de la literatura religiosa, escribió el Cántico Espiritual, obra cumbre de la lírica mística. Tal era la importancia de la judería de Arévalo que, durante el reinado de Juan II, la minoría judía recibió el "ordenamiento" de las aljamas por medio de la Pragmática de Arévalo dictada por el monarca desde Arévalo en 1443, que suavizaba las presiones que contra ellos se ejercieron anteriormente.

Del mismo modo, tan poderosa era la aljama morisca arevalense, que junto con Olmedo y Valladolid, en 1543 todavía ponía condiciones al Santo Oficio para abrazar la fe católica.

Recordemos que en 1540 se produjo la denominada "complicidad de Arévalo", en que la morisca Ana de Fonseca delata a moriscos apóstatas. Aunque así es conocido el hecho, tenía muchas ramificaciones en Medina del Campo, Valladolid, Segovia y Santa María de Nieva.

LAS TRES CULTURAS

Museo Pprovincial ävila