Alfonso X el Sabio en 1256, confirma el 20 de junio a los caballeros de Arévalo el "Fuero de los Excudos" y Sancho IV en 1287 otorga en una Cédula Real el "Fuero de las Leyes" y otras concesiones, formando un cuerpo de privilegios que se llegaron a conocer durante mucho tiempo como "Fuero de Arévalo".

En 1261 el mismo rey prohíbe el ir armados a arevalenses y abulenses a la feria de Alba de Tormes, para evitar reyertas, confirmando así el intercambio comercial entre ambas ciudades.

En 1265 se forma la Hermandad de los Cabildos Eclesiásticos de las villas de Medina del Campo, Olmedo, Arévalo y Alba de Tormes, que está considerada de las primeras en su género. "...establecemos en convento general, el cual fezimos en Arevalo, que vayan dos clérigos e su munidor cavalleros e dos homes de pie... ...e alli do fuere el convento salgan los a recibir ante de las viesperas. E el convento que sea siempre el martes de Deus Omnius. E reciban a las hermandades el lunes antel convento... ...Cuando fuere en Arevalo reciban los de Arevalo a los de Medina en la Iglesia del Olmediela, a los de Alva al Lavavielo, a los de Olmedo en Don Fierro. Fecha la carta en Arevalo en la era de mil et trescientos e tres años".

Se reunían rotativa y periódicamente en "convento" los representantes de cada villa y tenían que presentar cartas credenciales con sello del Cabildo; al finalizar sonaban todas las campanas de la villa.

Los s. XII y XIII fueron de gran crecimiento y es el momento histórico donde surge esa maravillosa arquitectura mudéjar que es el sello arquitectónico tanto de la villa como de su tierra, formando ambas un foco de arte mudéjar, quizás el conjunto más importante de Castilla, que aún irradió sus modelos de arquitectura a poblaciones de comarcas limítrofes.

La villa era centro neurálgico del territorio castellano y ofrecía gran seguridad por sus potentes defensas, las murallas recién ampliadas, con los fosos naturales de sus ríos y el fabricado en la muralla sur.


    

Lo demuestran la preferencia que, a lo largo de la historia de nuestra villa, tendría por parte de los nobles y reyes a la hora de protegerse, de tenerla como dote, como herencia, como simple posesión o como lugar de pacificación y negociaciones.

Lo vemos también cuando en el reinado de Alfonso Xl de Castilla, su abuela María de Molina, se reune con los infantes Don Juan y Don Pedro, hermanos de los reyes Sancho IV y Femando IV con el fin de pacificar las disputas que habían surgido entre los seguidores de los infantes tutores del rey.

En 1353 Pedro I el Cruel, en los acuerdos matrimoniales cedía el señorío de la villa a Dª Blanca de Borbón, su futura esposa. Al tercer día de su matrimonio celebrado en Valladolid el 3 de junio de 1353, Dª Blanca fue recluida en el castillo, mientras él se reune con su amante María de Padilla.

Dª Blanca, durante su destierro en Arévalo, ejerce como reina confirmando un privilegio al monasterio de La Lugareja el 18 de septiembre de 1353. El 14 de agosto de 1354 sería trasladada a su encierro de Toledo.

El fuero de Arévalo

REX ALFOISUS