Después de un periodo de estancamiento por el continuo cambio de las fronteras, nuestra ciudad -unas veces mora, otras cristiana- entra a formar parte del reino cristiano definitivamente hacia el año 1082, durante el reinado de Alfonso VI, que "pobló toda la extremadura, castillos y ciudades, Salamanca, Olmedo, Medina del Campo, Segovia, Coca, Cuéllar, Ávila y Arévalo..."

La leyenda popular nos dice que fue el rey Alfonso I, quien la reconquistó en el 746, narrándonos una idílica lucha entre cinco caballeros cristianos y otros tantos moros, con victoria de los primeros, que lucharon en el amplio terreno dominado por la muralla sur y al que llamaron palenque.

Tras la conquista de Toledo en el año 1085, se afianzan las fronteras, siendo a partir de el 1087 cuando la zona es repoblada de una forma definitiva y organizada por Raimundo de Borgoña, con francos, burgaleses, vasconavarros, palentinos, riojanos... etcétera.

A partir de este momento tenemos datos históricamente documentados, como que Arévalo y su extensa demarcación o alfoz es entregado, después de su repoblación por Raimundo de Borgoña, al obispo de Palencia en el año 1090.

En 1111 las "milicias concejiles" estuvieron en la batalla de Valdespino, Segovia, defendiendo los pendones de Dª Urraca y su hijo D. Alfonso.

Hacia 1135 Alfonso VII se lo dona a la iglesia de Ávila y en el 1140, el Papa Inocencio II, confirma al obispo de Ávila tal posesión y autoridad sobre las "parrochian quoque tuam, videlicet, Avilam, Arevalo, Olmeto et Alchasarea, quas te et antecessores tuos constat legitme tenuisse, tibi nichilominus confirmatus".

La repoblación empieza a tener consistencia con la edificación de las primeras iglesias, monasterios, la muralla, los puentes. Todo aquello como consecuencia de la creciente importancia de la entonces villa, que muy pronto sale de su recinto amurallado y se extiende formando su arrabal.

Reconquista y repoblación

Museo Pprovincial ävila